Posteriormente se me dio la oportunidad de ingresar al subsistema Cobach (en un EMSaD) con un contrato por 1 mes y si mi desempeño era bueno, me lo ampliarían. Cabe mencionar que la presión era enorme y la responsabilidad ni se diga, puesto que la compañera a quien yo llegaba a cubrir es reconocida por su gran desempeño como docente y tenía el reto de mantenerlo o superarlo. Al llegar (novato yo como docente) me enfrenté a grupos de alumnos de 30 y 50 jóvenes inquietos y expectantes sobre cómo sería su nuevo profesor, si estaba preparado, etc. Entonces lo único que hice fue poner en práctica mis conocimiento y experiencia (no tanto como docente porque mi experiencia inicial fue corta, pero si cómo profesionista con 7 años de trabajar con adultos, y en muchos casos capacitándolos en grupos de 60 o más personas) para poderle dar a estos lo mejor de mi, de mi experiencia y de lograran ellos aceptar este cambio, hasta el punto de que no se sintiera tal y seguir la continuidad de mi compañera anterior.
Así pues, mi primer experiencia fue placentera, grandiosa, llena de emociones y sobre todo retos a tal grado que cumplí con las expectativas y no solo eso, las rebasé, dicho sea de paso mi contrato lo ampliaron y aquí sigo lleno de ganas por ser mejor, crear alumnos mejores y sobre todo capaces de salir allá afuera con las herramientas y conocimientos necesarios para que se coman el mundo.
Ahora bien, un día “normal” es aquel donde llego, saludo a los compañeros, empiezo a revisar horario, materiales que voy a ocupar y me voy directo al “campo de batalla” (quise poner este ejemplo por práctico, esperando no herir susceptibilidades) , el cual es como si en verdad estuviera en uno, la estrategia de enseñar y llegar al campo enemigo parte de una buena planeación de las clases, saber quién irá por tierra, quien por aire, cuándo se enviará la infantería, cuándo la caballería y sobre todo cumplir las metas día a día como parte de su evaluación, y así nombrar a los sargentos, capitanes y generales quienes motivados entregarán todo de sí para salir adelante y no solo ellos, sino todo su batallón.
Mi confrontación con la docencia fue el mayor reto que he tenido en mi vida profesional, puesto que era de “vida o muerte” realizar un buen trabajo y de ello dependía mi futuro, el cual afortunadamente lo realicé con todo lo que ello implica, esto obviamente sin demeritar la excelente participación y empeño que los alumnos mostraron, a quien creo que no solo yo, sino todos les debemos un enorme agradecimiento por ser simplemente lo que son: jóvenes estudiantes.
Aquí los primeros jóvenes a quienes me enfrenté como docente, quienes ya se graduaron y siguen han seguido su camino.
1 comentario:
Buenas tardes maestro Enrique Saldivar Pacheco:
Nuevamente reconeocer la calidad de su trabajo y decile que bueno que el haber trabajado en la iniciativa privada le haya servido para incorporarse de esa manera a la función docente. Siempre es motivador y alentador escuchar testimonios y experiencias de trabajo como su caso, ya que permite el crecimiento, la comprensión y valoración del trabajo propio para seguir caminando sobre los pies en la tierra, pero mirando fijamente hacia elobjetivo trazado. Gracias Maestro por compartir y nuevamente felicidades.
Atentamente su servidor y amigo Ismael Saldivar Sandoval.
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